En las encías

«En las encías», el grito tras 8 años de silencio de Marea



Tras ocho años de silencio desde su último disco «En mi hambre mando yo», el mítico grupo de rock regresa a la escena musical. Bajo el título «El Azogue», su nuevo álbum saldrá al mercado el próximo 12 de abril y será publicado por Warner Music.

El pasado miércoles estrenaron su nuevo trabajo musical «En las encías», un tema fiel al estilo de grupo en el que muestran que vuelven con fuerza. El videoclip que está disponible en redes sociales está protagonizado por Poli Díaz, el popular exboxeador ‘El Potro de Vallecas’ que ya ha aparecido en audiovisuales como las películas porno  ‘El Potro, el Lama y la que los lame’ y ‘Las tentaciones eróticas del Lama’.

Además, para todos aquellos que quieran verlos en directo, la banda ha anunciado su regreso a los escenarios con la gran cifra de 40 conciertos confirmados. Las entradas para asistir se pondrán a la venta el próximo 13 de marzo a las 10:00 horas.

Puedes ver el videoclip y la letra de «En las encías» a continuación.

 

LETRA

Seré como una faca en la garganta de un amor interrumpido.
Mi voz es un pulmón tan renegrido como el agua de fregar.
Me suena, en las encías, el destino, como una seguiriya con bozal.
–Eduardo, llévame a Cantocochino, que no quiero ver el mar.

Seré un trozo de luna podrido y resiliente;
el dueño silencioso de una lengua candente.
Seré el cuerpo presente que se metió el futuro en el calzón.

Que el aire en la avenida, por siempre emputecido,
me traiga, en las alforjas, lo que pudo haber sido.
Que el barro desabrido se coma, en Berriozar, el corazón que quede de mí.

Me estampo contra el raudo calendario a la espera de otra nube;
no salen ni las cuentas del rosario, si me da por no morir.
La tromba llegará hasta la rodilla, la tarde que me empieces a llorar;
cuidado con Peter Pan, mi Campanilla, no lo tengas que velar.

Seré la fosa errante de un verso maloliente
que no encontró el sentido a no querer quererte;
que se bebió los ríos, y fue a desembocar en tu rincón.

Quizá, el poema en celo que se jugó los dientes,
te muerda como nunca, ladrando como siempre,
y vuelva del hastío, quemando su navío en el sillón.

Seré la desvergüenza de un tal Judas, que treinta veces te niegue –y luego más–;
que se ha metido una vela tan cruda que no la puede tragar.
Buscaba en las alturas pala y pico; buscaba la ballena de Jonás.
Me fui a desenterrar a Federico para nunca regresar.

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