No es muy conocido por el público, pero cada vez son más los restaurantes y bares los que lo tienen en su carta. Llamativo por el tono que presenta, el vino naranja poco a poco está introduciéndose en el mercado. Pero, ¿qué sabemos acerca de esta variedad de vino?
Vamos a empezar por el principio y ésto es conocer cómo se hace este vino que lleva esa nombre por el color que presenta. Pues el vino naranja es un tipo de bebida elaborada con uva blanca y fermentado con las pieles de la uva. Y es esta fermentación la responsable de que adquiera este color. Por lo que, no tiene nada que ver con las naranjas ya que no se usan en su producción.
El proceso se asimila a tratar de hacer vino tinto con uvas blancas. De manera que, cuando estás haciendo vino blanco, normalmente quitas la cáscara de las uvas antes de fermentar, pero con vino tinto, dejas la piel puesta. El vino de naranja mezcla este proceso usando uvas blancas pero dejando la piel. El resultado es una bebida con más cuerpo que el vino blanco normal.
El vino naranja se elaboró por primera vez hace casi 6.000 años, en Europa del Este, por lo que no es lo que se dice una tendencia muy nueva. Sin embargo, ha presentado un resurgimiento en los últimos años. Asimismo, el vino naranja también se conoce comúnmente como ‘ámbar’ o ‘romato’, lo que significa castaño en italiano.
En cuanto a cómo servirlo, no hay que sacarlo ni demasiado frío ni demasiado caliente. Como corresponde a su condición de híbrido entre el vino tinto y el blanco,, es mejor servirlo en una temperatura entre fría y ambiente. Los expertos en vinos recomiendan sacarlo con una temperatura de alrededor de los 12 ° C. Respecto a su maridaje, el vino naranja tiene un sabor tan fuerte y puede funcionar con alimentos picantes, incluidos las comidas indias, marroquíes y etíopes.
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