El próximo miércoles 10 de noviembre llega a las liberías Los otros de Ignacio Carral, donde encontramos un sonado reportaje de no-ficción escrito a manos. A través de una indómita incursión a los bajos fondos del Madrid de los años treinta, el periodista de origen segoviano convive durante un mes con las gentes que lo habitan y lo hace como uno más de ellos: sin dinero, sin hogar, como un verdadero hampón.
Un mes entre rateros y ladrones, mendigos, gentes de extramuros. Un mes en el que el redactor de Estampa se mimetiza con el ambiente madrileño más turbulento de la época. Sin embargo, Los otros no se limita a relatar las vivencias ocurridas durante ese tiempo, sino que también ofrece una increíble radiografía de los suburbios de Madrid en los años treinta. Además, dentro del reportaje de Carral, resaltan los dibujos de Francisco Rivero Gil, que acompañó al periodista en esta sigular aventura.
Publicados originalmente en ocho entregas dentro de la revista Estampa, La uña rota, junto al periodista Carlos Álvaro, reúne por primera vez los textos en un ejemplar de lo más cuidado. Sirva esto para reivindicar la importancia de la figura de Carral, ya que, en palabras de la periodista Elena Cabrera, “Mucho recordamos a Chaves Nogales y poco o nada a Ignacio Carral“.
LO QUE CUENTA
«Un redactor va a contar a los lectores la historia de su vida durante un mes entre mengidos y ladrones». Así anunciaba el semanario Estampa el reportaje de Ignacio Carral que publicó en ocho entregas -entre el 21 de enero y 11 de marzo de 1930- sobre la vida en el Madrid más desfavorecido y peligroso.
Los textos que componen Los otros, junto a las ilustraciones de uno de los mejores dibujantes de la época, Francisco Rivero Gil, que lo acompañó en ese mes en los suburbios, anticipan lo que décadas después se conocerá como Nuevo Periodismo, que equivale a contar la realidad como si fuera una novela, el llamado periodismo gonzo. Reportajes vividos como los de Ignacio Carral, infiltrado entre las personas más marginales, confirman que en España ya hubo periodistas que se jugaron el cuerpo por narrar y dar a conocer otras existencias de la forma más veraz posible.
Carral es ágil, directo, contundente, rotundo, moderno. Con un estilo narrativo preciso y eficaz, cercano al de Chaves Nogales, cuenta los apuros que vivió con su compañero Francisco Rivero Gil para asegurarse la subsistencia sin apenas dinero en el bolsillo, malcomiendo, durmiendo en asilos para mendigos o en la propia calle, bajo los arcos del Puente de Toledo, junto al Manzanares, e implorando el céntimo, mostrando con maestría el Madrid más alejado del casticismo tradicional.
Aprovecha también para mostrar el lado más humano de los personajes con los que se cruza. Trata de comprender la lucha por la supervivencia de esas personas que se encuentran desoladas y sin recursos dentro de una sociedad que no mira hacia ellos. Estas vivencias le permitieron dar veracidad al trabajo, pues en el papel volcó sus sensaciones, sus angustias y sus incertidumbres.
En otras noticias relaciondas de interés, El libro “Los señores nos mandaron aquí” llega el 20 de octubre a librerías.