Los errores más frecuentes a la hora de hacerte un tatuaje

Un tatuaje es una huella que se va a llevar para siempre, al no ser que se decida quitarlo. Por lo tanto, antes de hacerlo, es importante pensar bien qué es lo que se va a hacer, en qué lugar se va a realizar y cuál va a ser el tatuador a escoger.

Cada vez son más las  personas que deciden hacerse uno en alguna parte de su cuerpo. Sin embargo, con frecuencia se cometen errores que podrían evitarse sin ningún tipo de problema.

Para empezar, es fundamental acudir al estudio adecuado. Hay que fijarse si el recinto tiene los sellos de Sanidad que certifican que cumple las condiciones higiénicas necesarias. Además, a la hora de realizar el tatuaje hay que comprobar que el tatuador utiliza agujas nuevas y que las abre ante la persona que va a tatuar. De esta manera, se evita que se produzcan infecciones, así como la transmisión de enfermedades como la hepatitis.

Respecto al proceso de curación del tatuaje, se deben seguir una serie de recomendaciones. Una vez hecho, se debe llevar envuelto con film de plástico transparente durante unos días. Es necesario lavarlo a diario con un jabón de glicerina y aplicarle una crema cicatrizante, que se puede encontrar en cualquier farmacia. Asimismo, hay que evitar el contacto prolongado con el agua.

Por último, si te estás preguntando acerca de si produce dolor o no, la respuesta es sí. El grado de dolor depende de la zona que se elija tatuar y de la resistencia al dolor de cada persona. Pero, si quieres evitar sufrir mucho dolor, es aconsejable que te hagas un tatuaje en zonas alejadas a los huesos. Las peores zonas son las costillas, el pecho, las rodillas, el cuello, detrás de la oreja, alrededor de los ojos o en el área de la espina dorsal.

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