Cada vez quedan menos días para que el verano llegue. Una estación que para una gran parte de personas es sinónimo de vacaciones, sol y mar y, por lo tanto, una época en la que nuestra piel está sometida a una gran exposición de factores que pueden dañarla. Por ello, es esencial priorizar su cuidado y utilizar los productos más adecuados para ello. Nuestra dermis interactúa con el entorno, va cambiando con el paso del tiempo y requiere diferentes cuidados en función de sus necesidades y de nuestra edad. Asimismo, es muy importante conocer el tipo de piel que tenemos para elegir una rutina de cuidados precisa. No obstante, si todavía no tienes muy claro cuál es tu tipo de piel, a continuación repasamos sus principales características.
PIEL GRASA
Por un lado, la piel grasa o también conocida como hiperseborrea tiene lugar cuando existe un exceso de la presencia de sebo en el rostro. El sebo es una sustancia grasa que segregan las glándulas sebáceas para proteger la epidermis frente a agresores externos. Este tipo de piel se caracteriza por presentar un aspecto brillante y puede pasar a acneica con la aparición de granos e imperfecciones. Por otra parte, en la piel mixta, esta sobreproducción de sebo se concentra en la conocida zona T (compuesta por la unión de frente, nariz y barbilla). Para su cuidado, es recomendable usar un serum piel grasa con eficacia probada en granos, marcas, poros y que prevenga su futura formación.
PIEL SENSIBLE
El uso del término piel sensible se utiliza para identificar a un tipo de piel propensa a la inflamación, que reacciona, se enrojece con frecuencia y en la que pueden aparece sarpullidos o irritaciones incluso por fricción. Es bastante común que las personas con este tipo de piel presenten reacciones alérgicas a sustancias químicas presentes en productos de maquillaje, estética y autocuidado. En estos casos, la buena elección de un serum es primordial si no queremos que este problema se agrave. Por lo que es conveniente hallar un serum piel sensible que hidrate y calme la piel durante una franja de tiempo bastante prolongada y que presente una rápida penetración, así como una buena tolerancia.
PIEL ROSÁCEA
La piel rosácea es una patología crónica bastante más común de lo que pensamos ya que afecta a un 10% de la población aproximadamente, con una mayor presencia entre las mujeres de mediana edad y de piel clara. Esta afección se manifiesta con síntomas como enrojecimiento persistente y sensaciones habituales de ardor o picazón. A pesar de que se desconoce su causa y tampoco existe cura, su rápida identificación y el empleo de un bueno serum rosacea contribuyen a controlar sus efectos, así como mejorar la calidad de vida de las personas que lo padecen.
Por último, es necesario recordar que una buena rutina de cuidado facial no va relacionada directamente con el empleo de demasiados productos ni con artículos excesivamente caros. Sin embargo, otros consejos útiles para proteger nuestra piel son protegernos del sol mediante el empleo de protector solar y evitar largas exposiciones, evitar el tabaco, el estrés y llevar una dieta y un estilo de vida saludable.