Sentarse correctamente en el puesto de trabajo es fundamental para disfrutar de una buena salud. En la actualidad una gran parte de los puestos de empleo se realizan a través del ordenador, lo que implica pasar una gran cantidad de tiempo sentados en la silla de escritorio. Asimismo, en nuestros momentos de ocio también dedicamos mucho tiempo a ver vídeos, streaming o jugar con nuestros dispositivos. Por lo que deberíamos plantearnos cuál es nuestra postura frente al ordenador, analizar qué errores cometemos y adoptar recomendaciones para mejorarla, evitando así posibles futuros dolores de espalda o musculares de hombros, cuello, brazos y manos.
La primera pregunta que deberíamos plantearnos es si la silla que estamos utilizando es la más adecuada. La silla es una herramienta básica para el trabajo e invertir en una ergonómica merece la pena. Entre algunas de las características que debería contar nuestro asiento ideal se hallan: disponer de un respaldo y un reposabrazos ajustable, un giro de 360º con ruedas que permitan movernos libremente y una altura ajustable para adaptarla a nuestras características físicas y necesidades.
Respecto a la hora de colocar la silla para elegir su mejor ubicación respecto a tu cuerpo y al del escritorio, puedes ponerte de pie y ajustar el asiento a la altura de tu rodilla y disponerla de modo que entre la silla y la parte inferior de las piernas no haya más distancia que la de un puño.
Ahora, una vez que ya tenemos la silla adecuada bien colocada, vamos a centrarnos en cómo sentarnos correctamente en el puesto de trabajo. La postura adecuada sería sentarnos con la espalda recta apoyada sobre el respaldo y asegurándonos de que la zona lumbar está en contacto en todo momento con el asiento, con los pies apoyados sobre el suelo y colocando los brazos formando con los codos un ángulo de 90 grados. El peso del cuerpo debe repartirse entre la silla y el suelo. Asimismo, las muñecas no se deben desviar ni flexionar más de 20º y para evitar la tensión en los ojos, es recomendable mantener el cuello recto y el borde superior de la pantalla al nivel de los ojos.
En cuanto a otros elementos accesorios pero necesarios como por ejemplo el teclado, éste se debe colocar de manera que nos permita mantener los hombros y los brazos relajados, evitando tener las muñecas apoyadas. Por su parte, puede ser conveniente colocar un reposapiés en los puestos de aquellas personas personas cuyos pies no lleguen a alcanzar el suelo, así como utilizar almohadillas de apoyo para reducir la carga de los brazos.
Finalmente, es importante tratar de hacer pequeños descansos antes de que nos aparezca la fatiga. Aunque la posibilidad de realizarlos dependerá de las características de nuestro empleo, deberíamos establecerlos al menos cada hora o 90 minutos y de manera que nos permitan realizar estiramientos, mover las articulaciones, dar algunos pasos y cambiarnos de postura. Seguir estos consejos y recomendaciones nos puede ayudar a prevenir futuras lesiones y a adoptar una actitud más positiva frente al trabajo.