La mayor parte de la población europea vive en zonas urbanas. Un dato que demuestra la importancia que tiene cuidar el mobiliario y el entorno urbano para lograr una mejor convivencia y bienestar de los ciudadanos. Pero, ¿qué se entiende por mobiliario urbano? Pues este concepto se podría definir como el conjunto de piezas que se instalan en las calles y zonas verdes de las urbes con una serie de finalidades concretas vinculadas con la funcionalidad del espacio público. Entre algunos de estos elementos se encuentran los bancos, las farolas, las papeleras, las jardineras o las fuentes. Piezas esenciales para fomentar la socialización y mejorar la seguridad que constituyen una herramienta clave para fomentar la sostenibilidad.
Sostenibilidad en el mobiliario urbano
Para lograr un futuro más verde es necesario apostar por el uso de mobiliario urbano ecológico y sostenible. Asimismo, añadir vegetación y áreas verdes en una determinada zona supone un gran cambio positivo para sus vecinos. Buena muestra de ello son ciudades como Medellín o Vitoria que ya están transformando espacios olvidados en zonas verdes reciclando materiales. Otro ejemplo de cómo unir innovación y sostenibilidad es la fuente Hércules. Para conocer todos sus características y detalles, visita martinmena.es.
Más concretamente, estas fuentes Hércules están elaboradas de plástico reciclado, un material sostenible fácil de mantener que reduce el impacto ambiental y supone un menor costo de reemplazo. Además, incorporan sistemas de filtrado que garantizan la buena calidad del agua y algunas versiones cuentan con sensores que activan de modo automático el flujo de agua. Una equipación que evita el desperdicio de agua e impulsa la higiene. Pero no hay que olvidarse de la importancia de la inclusión y con el objetivo de garantizar la accesibilidad para todos, estas fuentes incluyen opciones que facilitan su empleo a personas con movilidad reducida. En definitiva, estos elementos son una excelente inversión para los vecinos de cualquier municipio.
Otros elementos del mobiliario urbano capaces de transformar la percepción de una calle son las jardineras. Desde maceteros hasta jardines verticales, estas piezas ofrecen beneficios estéticos al añadir color y verde a las calles con diferentes opciones. No obstante, las jardineras también presentan ventajas ambientales al contribuir a incrementar la biodiversidad urbana, convertirse en refugios para insectos y aves, actuar como filtros naturales absorbiendo contaminantes, al reducir la temperatura proporcionando sombra y al retener el agua de lluvia. Factores que demuestran la importancia de utilizar estas jardineras para crear entornos agradables.
Tampoco hay que pasar por alto la relevancia de los bancos urbanos, instalaciones que más que un elemento físico para sentarse suponen un punto de encuentro fomentando la interacción social. La apuesta por su incorporación a las zonas urbanas ayuda a crear comunidades más fuertes con una mayor sensación de pertenencia al espacio público.
Para concluir, un factor fundamental para el desarrollo de una zona es el mobiliario urbano que se ha incorporado en ella. Por lo tanto, invertir en elementos del mobiliario urbano sostenibles y cómodos ayuda a los ciudadanos a disfrutar de espacios comunes suponiendo un gran beneficio para la sociedad.