Un estudio demuestra que la “moda rápida” continúa poniendo en riesgo la salud de los trabajadores

Dos hechos trágicos impactaron al mundo de la moda hace ahora cinco años. El 24 de noviembre de 2012, un incendio en la fábrica de Tazreen Fashions en Bangladesh provocó la muerte de 112 trabajadores. Asimismo, el colapso del edificio Rana Plaza solo cinco meses después mató a 1.134 trabajadores de la confección e hirió a cientos de sobrevivientes.

Ahora, una nueva investigación elaborada por académicos de la Universidad de Sussex muestra que a pesar de algunas mejoras, la ‘moda rápida o fast fashion’ todavía está poniendo en riesgo la salud y el bienestar de los trabajadores de la confección.

En 2013, se firmó un acuerdo sobre seguridad contra incendios y edificios en Bangladesh. Un pacto en el que más de 200 marcas (incluidas Primark y Marks and Spencer) participaron. Pero, estas iniciativas no han sido suficientes. Todavía se ignoran las formas en las que la salud de los trabajadores se ve amenazada.

Una parte de la investigación se realizó en una fábrica tejidos de Bangladesh. Instalación que resultó producir una larga lista de amenazas para la salud con inhalación de polvo y humo, ruido, falta de ventilación, dolor musculoesquelético, estrés y exposición a luces, cables eléctricos y adhesivos químicos.

Además, la investigación llevada a cabo en Delhi informó de manera similar que el 67% de los trabajadores empleados en talleres tenían un horario de trabajo estándar de 10 a 12 horas, y que el 39% de los trabajadores sufría fatiga ocular y el 41% estaba agotado.

Una situación lamentable que hay que seguir denunciado para cambiarla.