huella medioambiental

 

  • Para reducir la huella medioambiental y las emisiones de CO2 de las oficinas, la Unión Europea exige a las empresas reducir a la mitad su huella de carbono en 2030.

Desde hace unos años, para el planeta no hay tregua debido al cambio climático, y las actividades de las empresas no son ajenas a este fenómeno, por ello en la actualidad tienen que involucrarse como actores principales para preservar la Tierra. En este sentido, una de las acciones que deben ir aplicando es comenzar a descarbonizar paulatinamente los edificios que se encuentran en su propiedad, y es que ya en 2019 alcanzaron el nivel más alto de emisiones según el Informe de estado global 2020 sobre los Edificios y la Construcción de la Alianza Global para los Edificios y la Construcción (GlobalABC). Cabe destacar que actualmente suponen el 38% de las emisiones CO2, así como el 40% de la energía final empleada.

Por esta razón, la Unión Europea (UE) está creando paquetes de recuperación que se ven reflejados en la Legislación Europea sobre el clima, donde el objetivo 55 fija el alcance de la neutralidad climática en 2050, aunque como la descarbonización tiene que sufrir una desescalada progresiva, la institución ha marcado que para 2030 se debe haber reducido al menos un 55%. Estas metas son muy ambiciosas, ya que en tan solo ocho años se recomienda haber extinguido más de la mitad de la huella de carbono existente. Para ello, es imprescindible que las empresas se responsabilicen y se impliquen en un análisis global conjunto que conlleve acciones concretas para ayudar a promover la sostenibilidad de los edificios, y así dar respuestas positivas a las necesidades medioambientales y sociales. En esta línea, Deepki, la única compañía en el mundo en ofrecer una plataforma de inteligencia de datos ESG (ambiental, social y de gobernanza) especializada en el sector inmobiliario, expone en una guía de cuatro pasos para ayudar a las compañías a que reduzcan su huella medioambiental eficazmente en sus edificios:

1. Análisis global del parque empresarial: El paso inicial es tener constancia de cuántos edificios están en la propiedad de la entidad para así realizar un buen análisis global y entender el consumo del parque inmobiliario y de cada edificio. Para este análisis, será fundamental la automatización de la recogida de datos existentes y el mapeo de facturas y edificios, ya que así se podrá detectar el consumo total de la actividad. Paralelamente, es muy importante hacer un seguimiento y comprobar que todas y cada una de las facturas sean correctas para evitar errores sencillos de solventar que afecten al análisis sostenible del negocio. Asimismo, hay que tener muy en cuenta los contratos en vigor. En incontables ocasiones se firman acuerdos donde el consumo de electricidad es superior aunque sea ilimitado y sin sanciones, por lo que a largo plazo repercute tanto económicamente como energéticamente. En este caso, es recomendable recurrir a algoritmos automatizados que garanticen un límite establecido, adaptándose a las necesidades de la empresa y ayudando a alcanzar el menor gasto de energía posible.

2. Recurrir a procesos que aceleren la eficiencia energética: Una vez pasadas las dos fases anteriores, hay que implantar procesos de eficiencia energética. Para ello, se ha de comparar y analizar todos los edificios del parque empresarial, los de la competencia y tener en cuenta los informes y datos de la administración pública, para detectar cuáles tienen un consumo anómalo (siempre teniendo en cuenta que no todos tienen las mismas condiciones ni se encuentran en el mismo lugar). Así, el siguiente paso trata de corregir los datos de consumo que la plataforma ha alertado y recurrir al “clustering” de datos para iniciar el proceso de eficiencia energética sobre los inmuebles inmobiliarios que más contaminen.

 

 

3. Crear un plan estratégico: En esta fase hay que pasar a la acción, donde hay que seleccionar las estrategias adecuadas para reducir al máximo el consumo energético. Será necesaria una inversión inicial, pero a largo y corto plazo aportará muchos beneficios. Se puede empezar, por ejemplo, por concienciar a los equipos: un pequeño paso que será el preludio de acciones de más envergadura.

4. Seleccionar una herramienta que aporte la reducción de la energía de todas las partes implicadas: Por último, el proceso explicado anteriormente no tendrá el mismo éxito si no se tiene en cuenta una herramienta de seguimiento colaborativo en la que se podrá encontrar el estado de cada parte del proceso y si está llegando a los objetivos establecidos. Cabe destacar que también advertirá de la eficiencia de las acciones calculando la reducción de los consumos energéticos. Esto será a través de una proyección gráfica que calcule entre el consumo anterior y posterior al inicio de las nuevas acciones.

Para Xana Muñiz, country manager de Iberia y LATAM de Deepki, “Tanto para las empresas como para las instituciones recae el peso de reducir el gasto energético actual, y así poder alcanzar la descarbonización completa en el año 2050. Para ello, es muy importante la educación ambiental en las compañías. Los directivos han de ser conscientes de esta situación y deben actuar para tener un impacto no sólo en el negocio, sino también en la sociedad y reducir así la huella medioambiental. En Deepki, a través de nuestra tecnología con big data, estamos preparados para ayudar a las empresas a crear, evaluar y mejorar con estrategias recomendadas sus criterios ESG, de manera que perciban fielmente su aportación a la lucha contra el cambio climático”.

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