Del gym se sale

En los últimos años, los casos de obsesión por el cuidado del cuerpo físico se han incrementado potencialmente. Y ya no solo obsesión extrema, sino que son muchas las personas que se han iniciado en una práctica de la que les resulta muy difícil salir.

Está claro que ir al gimnasio puede tener muchos beneficios para nuestra salud y bienestar, pero ello no quiere decir que también nos pueda traer problemas.

Si tú eres una de esas personas que va cada dos días o incluso todos los días al gimnasio, que constantemente comprueba su peso, que le gusta mostrarlo en fotos y que controla en gran medida su alimentación, ¿no crees que mantienes una actitud un tanto obsesiva?

No es necesario tener un cuerpo 10 para poder sentirte orgullosa/o de él, mientras tu peso no afecte a tu salud o calidad de vida, ¿por qué preocuparte tanto por él? ¿Tienes que demostrarle algo a alguien? ¿A qué te lleva ésto? A sentirte más feliz, seguramente no.

Además, el tiempo que se le dedica a ir al gimnasio y a hacer deporte suele ser bastante alto al final de mes. Un tiempo que te puede estar privando para hacer otro tipo de actividades. 

Volvemos a repetir que no estamos diciendo que ir al gimnasio sea malo, sino que sería necesario reflexionar acerca del tiempo que se emplea en él, las consecuencias a las que nos lleva y de lo que nos priva para saber si merece la pena.

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